7 Tips para no perder al niño que llevas dentro

Regresemos en el tiempo. Recuerda cuando eras niño, seguro pasaba por tu mente algo así...
"Según los mayores hay que ser grande para entenderlo todo. Pero veo a la gente en las calles todos apresurados y no veo que sean felices como cuando yo juego, creo que no entienden nada, nosotros los niños sabemos disfrutar la vida y el momento. Cuando cumpla los 18 años no quisiera perder la cabeza como todos ellos, todos tienen caras largas, andan enojados. Según la televisión hay que usar desodorante, comprar el auto del año, si no estás contento con tu cuerpo hacerte operaciones, y para todo eso se ocupa dinero. Los adultos hacen lo que sea por el dinero, es su objetivo de todo el año, dinero y más dinero. ¿Todo el día trabajando para qué? ¿Cuándo vuelven a jugar? Pensándolo bien no quisiera ser adulto, yo de grande quiero seguir siendo pequeño".
¿Recordaste tu alma de niño por un momento? Esta es la que da sentido a tu vida, si las has perdido la buena noticia es que nunca es tarde para recuperarla. Así que aquí te presento las 7 Tips para no perder y olvidarte de tu alma de niño.
1. Simplicidad
Todo era suficiente cuando eras pequeño, no necesitabas más que una caja de cartón y podrías imaginar mil cosas con ella, un auto de carreras, un castillo, una cueva, etc. Vuelve a encontrarle ese valor a las cosas más simples de la vida. Al final del día la vida no es tan complicada, tú mismo te complicas la vida.
2. Seguridad en ti mismo
En una entrevista reunieron a 50 personas entre ellas había adultos, niños y niñas, para preguntarles una simple cosa: Si pudieras cambiar una sola cosa de tu cuerpo ¿Qué cambiarías? Los adultos del grupo contestaron lo siguiente:
-Cambiaría mi frente, tengo una frente muy grande.
-Yo quisiera ser más alta.
-Mi cara regordeta.
-Mis oídos, tengo unas orejas grandes.
-Mis estrías.
-Mi color de piel.
-Me hubiera gustado tener ojos más grandes.
Posteriormente se les hizo la misma pregunta a los niños y niñas del grupo, que contestaron cosas como:
-No lo sé.
-Quisiera una cola de sirena.
-Una boca de tiburón, para poder comer muchas cosas.
-Tele transportación en mi cuerpo.
-Piernas como un chita, para poder más rápido como un chita.
-Alas para poder volar.
-No creo que haya nada que cambiar.
¿Cuándo fue la última vez que te sentiste seguro de tu cuerpo? Cuando eres niño no tienes ningún complejo con tu cuerpo, lo amas tal cual es. Amate como eres, así eres perfecto. Date cuenta que no necesitas cambiar nada para tener esa seguridad con tu cuerpo.
3. Habilidad de jugar
Muchas personas cuando llegan a la edad adulta pierden el sentido a jugar, de pequeño te reías de todo y por todo, era muy poco el tiempo que pasabas molesto, y esa molestia se te pasaba rápido, era cuestión de un minuto para arreglar malos entendidos y continuar jugando con tus amigos. Podías pasar horas y horas jugando, esa felicidad te hacía perder la noción del tiempo. ¿Cuándo fue la última vez que dejaste de preocuparte y simplemente jugaste?
Vuelve a jugar como un niño, juega con niños para que recuperes esa habilidad. Juega con tus hijos o sobrinos, olvida esa jerarquía entre adulto y niño, siéntate a la misma altura que ellos, cuando juegues no ordenes simplemente juega, si te manchan no te molestes, mánchalo tú también, un niño feliz está más abierto al aprendizaje y tú también lo estarás.
4. Confía en ti
¿Qué soñabas ser cuando eras niño? Podrías contestar cosas como: Bombero, doctor, futbolista, veterinario, astronauta. Cuando eras pequeño soñabas con algo ser algo muy diferente a lo que eres hoy probablemente. Conforme vas creciendo todo esos sueños los vas olvidando, vas olvidando lo bonito que es soñar cada día y crees que ese sueño jamás podrás alcanzarlo por la vida que llevas, tu edad o tu trabajo.
¿Crees que puedes cambiar el mundo? De niño lo creías te lo garantizo. Creías y confiabas en que tú podías hacer grandes cosas por tu planeta. También creías que tus padres podrían cambiarlo y tus hijos muy probablemente crean ahora que tú puedes cambiar el mundo. ¿Porque no creer en ti ahora que puedes cambiar el mundo? Pregúntale a tu hijos si creen que tú puedes cambias el mundo y como, te sorprenderás.
¿Crees que eres un súper héroe? Si te lo pregunto ahora, muy probablemente me contestarías que no, que no te consideras un súper héroe, que eres una persona normal. Pero hazles la pregunta a tus hijos. Ellos contestaran que te ven a ti como un súper héroe, porque eres muy trabajador, porque no hay nadie como tú en el mundo, porque ellos se sienten muy orgullosos de ti, tu eres el mejor papá o mamá del mundo para tu hijos, tú haces milagros. Tú eres su súper héroe, te creen las personas más fuertes del mundo. ¿Cuándo dejaste de sentirte un súper héroe? ¿Cuándo dejaste de confiar en ti?
5. Vuelve a sorprenderte Cuando eras niño no había cosa que no te sorprendiera, todo era nuevo para ti, ese viaje, esa comida, esa amistad, ese nuevo juego. Date nuevamente la oportunidad de aventurarte en un viaje, un fin de semana al parque o a la playa y sorprendente con nuevas experiencias, atrévete a hacer eso que llevas mucho tiempo posponiendo, el mejor momento para hacerlo es ahora, el mejor momento para volver a sorprenderte es hoy.
6. Atrévete a ser curioso
¿Papá que pasa si meto este alambre al contacto? -Te puedes electrocutar no lo hagas. -¿Porque? Porque hay corriente eléctrica y puedes hacerte daño y causar un corto. - ¿Y porque? Porque así es la electricidad. -¿Y porque?... Cuando fue la última vez que cuestionaste algo como cuando eras pequeño. Recuerdas la curiosidad que tenías por querer saber absolutamente todo lo que pasaba y porque pasaba. Si no había un adulto que te respondiera o te respondía algo y no quedabas conforme con esa respuesta, esa curiosidad que caracteriza a los niños es la que tomaba acción y te aventurabas a describirlo tú mismo. Así fue como yo descubrí lo que era un corto circuito. Si, ese niño preguntón por la electricidad era yo. Se curioso, cuestionate todo.
7. Despreocúpate
Cuando eras niño lo único que te preocupaba era comer, dormir y jugar. Vuelve a hacerlo, tomate un fin de semana con tus hijos o contigo mismo y despreocúpate. Haz solo lo que más te gusta.
¿De qué te diste cuenta? ¿Y qué harás con eso que te diste cuenta? Vuelve a ser niño otra vez, atrévete a recuperar esa alma de niño que llevas dentro.
"Nunca pierdas al niño que llevas dentro porque ese da sentido a nuestras vidas"
-Carlos Cruz
Visita: www.carloscruzcoach.com









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